8/7/13

"El Tiramisú" según la receta de Pilar Viana

Mi madre viene a verme todos los meses y cuando la recogí en el aeropuerto hace dos semanas venía enfadada porque el auxiliar de vuelo la había llamado señora. Hay quien se ofende cuando le dicen señor o señora porque se piensan que los demás los ven mayores. Hoy voy hablar de una Señora, pero con mayúsculas, que se tiene que sentir orgullosa de serlo. Y no lo digo yo sólo, varias personas con las que he hablado sobre ella me han dicho: ¡Es que Pilar es una Señora!
Hace poco más de un año que conozco a Pilar Viana y a los tres días de hablar con ella le dije que si algún día quería poner negro sobre blanco sus memorias yo me encargaría de ello. Ahora me doy cuenta de que se necesitarían varios tomos para narrar todas sus anécdotas y peripecias. Ella es una pionera y muchas de las cosas de las que hoy hacen furor en el mundo “Hypster” forman parte de su estilo de vida desde hace un montón de tiempo.
Una persona como Pilar nace, pero también se hace a base de viajar. Porque ella es una viajera, no una turista, y se impregna de todo lo que la rodea allá donde va. Ha pasado gran parte de su vida recorriendo las carreteras europeas, especialmente por sus incontables viajes a Reggio Emilia, en Italia. Así aprendió a hacer el tiramisú tan rico que hoy os presento. Habrá mil recetas, pero ella lo hace así porque fue como se lo enseñaron quienes saben mucho de comer bien, y cuando lo probéis ya me diréis qué os parece.

Ingredientes
400 ml de café sólo
1 chorrito de licor (brandy, amaretto, frangelico)
250 g de queso mascarpone
200 ml de nata de montar (35% de materia grasa)
5-6 cucharadas soperas de azúcar
1 sobre de estabilizante de nata (opcional)
1 sobre de azúcar vainillado o un chorrito de esencia de vainilla (opcional)
1 cucharada sopera de cacao puro en polvo 
Elaboración
Lo primero que haremos será preparar el café para que esté frío cuando lo utilicemos.
En un bol montamos la nata junto con el estabilizante. Para montar la nata utilizamos unas varillas eléctricas o un robot de cocina. Os recuerdo que la nata debe estar a menos de 5 grados centígrados para que monte bien, y que si la montáis en exceso podéis obtener mantequilla. Una vez montada la ponéis en un cuenco y la reserváis en el frigorífico.
En el mismo bol que usamos para la nata ponemos el mascarpone con el azúcar y la vainilla y batimos hasta que esté bien mezclado. Llega el momento de incorporar la nata, lo haremos con movimientos envolventes y con suavidad hasta que tengamos una mezcla homogénea. Con esta mezcla llenamos una manga pastelera o una bolsa de congelar que utilizamos a modo de manga y que guardaremos en el frigorífico hasta que la vayamos a utilizar.
Llega el momento de montar el postre. Añadimos el licor al café y lo ponemos en una jarrita con la que sea fácil verterlo sobre los bizcochos, otra opción es utilizar un cuenco y verter el café a cucharadas. En una bandeja disponemos seis bizcochos formando una capa y con cuidado los vamos mojando con el café (cada capa suele absorber 100ml). Cubrimos la capa con la mezcla de mascarpone, aquí resulta de gran ayuda la manga, porque ayuda a repartirlo muy bien. Hay que calcular que la mezcla tiene que darnos para cuatro capas. Repetimos la operación tres capas más (bizcocho, café, crema de mascarpone). Siempre sobra un poquito de crema con la que adornar la parte de arriba del pastel. Sobre la última capa espolvoreamos el cacao en polvo.
Conviene que repose unas horas en el frigorífico antes de comerlo, estará más jugoso y más fresquito. Ya sabéis que en la cocina se necesita tiempo. El otro día la secretaria de mi médico dijo una frase que me gustó mucho: “El tiempo destruye lo que fue hecho sin él”.

14/10/12

Bizcochitos de cacao y vino tinto

Lo primero que siento al escribir en mi blog después de un año sin tocarlo es que tengo muy poca vergüenza. Pero también he de decir que este blog no es algo cuyo fin sea subir períodicamente una receta. Ni competir con otros blogs por el número de visitas, o seguidores. Este blog nació para poder recopilar en él las recetas que a mi me salen bien y que mis amigos siempre me piden, y ése sigue siendo su fin.
Que no haya escrito desde el 10 de octubre de 2011 no significa que no haya cocinado. Significa que me he dedicado a hacer cosas que ya tengo recogidas aquí y otras nuevas que tampoco me han impresionado mucho, y que por tanto no transcribo aquí. También he de decir, por lo bajini, que últimamente tengo una afición que me roba mucho tiempo: Madrid Knits!
Últimamente voy por ahí transgrediendo los cánones tradicionales, con las agujas de tejer o el ganchillo, haciendo jerséys, bufandas, mantas o bolsos. Digo que transgredo los cánones tradicionales porque no es muy habitual ver chicos tejer. Son cosas que pasan con el avance de los tiempos, las mujeres hacen cosas que se consideraban de hombres y viceversa. 
La receta que hoy quiero compartir con todos es un clásico de Thermomix. Pero como no todo el mundo tiene este aparatejo, os cuento cómo llevarla a cabo de modo tradicional. Gracias a Beatriz, de Madrid Knits! descubrí este bizcocho de chocolate y vino tinto, y que hoy he decidido hacer en forma de bizcochitos.
En mi última visita a Comercial Mínguez, pequé: compré un montón de moldecitos. Pero lo que tiene más delito para mí, es que compro cosas y luego me da pena gastarlas. Creo que es un principio del síndrome de Diógenes, como terapia de choque he decidido usarlos. Este molde de mini plum-cake viene genial para hacer pastelitos con masa de bizcochos. Las cajitas son resistentes y no necesitan meterse en otro molde como cuando hacemos madalenas. Cuando utilicéis estos moldes lo único que hay que hacer es hornear a 225ºC (temperatura madalena) en vez de a 175-180ºC como cuando hacemos un bizcocho.
Ingredientes
5 huevos
250 g de azúcar blanquilla
250 g de mantequilla a temperatura ambiente
250 g de soluble al cacao (Nesquick, Cola-Cao, o marca blanca) -yo pongo 50 g de cacao puro en polvo y 200 g de soluble al cacao-
138 g de vino tinto
250 g de harina normal
1 sobre de levadura química (Royal o similar)
Elaboración
Encendemos el horno con calor arriba y abajo a 250ºC. Disponemos los moldes en la bandeja, también podemos usar moldes de silicona para madalenas. Si queremos usar moldes de papel ya sabéis que hay que utilizar una bandeja de madalenas. No vale poner los moldes de papel directamente sobre la bandeja del horno, el resultado puede ser desastroso.
En un bol ponemos los huevos y los batimos con el azúcar hasta que blanqueen (no hace falta el accesorio batidor, podemos hacerlo todo con la batidora normal, la de cuchillas, o lo que llaman algunos mini-pimer). Después añadimos la mantequilla y continuamos hasta que esté todo homogéneo. Incorporamos el cacao y el vino. Continuamos batiendo. Finalmente viene el turno de la harina y la levadura. Todo el tiempo usamos la batidora, ¡sin miedo!. Cuando la masa sea homogénea estará lista.
Os recomiendo poner el preparado en una bolsa de congelar, a modo de manga pastelera. Le cortamos una esquinita, y con esto repartimos la masa en los moldes. Hay que llenarlos por la mitad, no olvidéis que la masa crece en el horno. Por encima de los pastelitos podemos poner fideos de chocolate, perlitas o escamas. Metemos en el horno la bandeja con los moldes, a altura media. Horneamos de 15 a 20 minutos. Comprobaremos que están cocidos si al pincharlos con un palillo éste sale limpio.
El resultado es genial. Son unos bizcochitos jugosísimos. Éxito asegurado. Que no os asuste el vino, no se nota nada, y potencia el sabor del cacao. También podéis usar brandy o ron.

10/10/11

¡Bienvenida Paula!: Centro de mini madeleines

Cada vez que escribo algo nuevo en el blog tengo que empezar por pedir disculpas. Soy consciente de que lo tengo un poco abandonado, pero en fin, nunca es tarde si la dicha es buena. El sábado de madrugada nacía una niña que pasa a formar parte de mis “sobrinos adoptivos”. Así que como tenía todo el día por delante, decidí preparar un centro de mini madeleines para llevar el domingo al hospital. ¡Es más original que llevar un ramo de flores!
Vais a necesitar un cono de poliespan de entre 30-40 cm (se consigue en tiendas de manualidades) y las mini madeleines glaseadas. La receta que utilizo para las madeleines la cogí de Ma Petite Boulangerie, su autora Eva es para mí todo un referente. Aunque visito mucho su blog, no escribo apenas comentarios, así que me gustaría agradecerle todo lo que aprendo con ella.
No tuve tiempo de hacer la foto en casa... Ésta es la que saqué en el hospital
Ingredientes
Madeleines
  • 4 huevos
  • 200 g de azúcar
  • 160 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 400 g de harina
  • 1 sobre de levadura química
  • 1 sobre de azucar vaninillado (opcional)
Glaseado
  • 500 g de azúcar glas
  • 1 clara de huevo
  • Agua caliente
  • Aromas
  • Colorante rojo, amarillo, azul y verde

Elaboración
En primer lugar habrá que preparar las madeleines, como siempre, lo primero será encender el horno a 220ºC. Separamos las claras de las yemas, montamos las claras a punto de nieve con un poquito de sal y las reservamos. En un bol batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee, a continuación añadimos las yemas y continuamos batiendo. Finalmente incorporamos la harina con la levadura; obtendremos una masa bastante espesa. Ahora llega el momento de mezclar las claras con esa masa y ya tendremos listo el preparado para repartir en los moldes.
Llenamos los moldes de mini madeleines casi hasta dejarlos rasos y horneamos durante 10-15 minutos. Cuando tengan un ligero color dorado, sacamos del horno y desmoldamos.
Yo utilizo dos moldes de silicona que traen 27 huecos cada uno, y los engraso un poquito para que las madeleines se despeguen mejor.
Cuando las madeleines estén frías preparamos el glaseado. En un bol mezclamos el azúcar con la clara y batimos sin cesar hasta conseguir una textura cremosa. Para ello iremos añadiendo poco a poco cucharitas (tamaño café) con agua caliente. No conviene pasarse porque luego el glaseado no cuajará. Repartimos el resultado en cuatro cuencos y le damos color y aromatizamos al gusto.
Vamos mojando en el glaseado la cara de las madeleines que no tiene la concha y dejamos secar boca arriba en una bandeja o en un rejilla. Con una hora será suficiente.
Por último toca montar el centro. Podemos forrar el cono con papel de seda. Habrá que ir cubriédolo con las madeleines. Clavamos un palillo en ángulo hacia arriba y pinchamos la madeleine, y así sucesivamente hasta cubrirlo.

Aquí estoy yo con la niña. Me daba miedo cogerla por si se rompía...


16/6/11

Devil's food cupcakes con glaseado de chocolate blanco

Mañana es el cumpleaños del hijo de una amiga, y el Tito Marcos voluntariosamente se ha ofrecido para hacer unos cupcakes -no me gusta para nada emplear este extranjerismo, pero creo que no me queda otro remedio-. Encontré esta receta del Devil's food cake en el libro "Cupcakes" que compré hace unos años en Londres. Luego preparé un glaseado de chocolate blanco y el resultado es el que véis.
Indredientes (para 12 cupcakes)
Devil's food cake
2 huevos grandes
115 g de azúcar moreno
50 g de margarina.
115 g de harina de trigo.
25 g de cacao puro en polvo
125 ml de creme fraiche
1/2 cucharada sopera de levadura química(tipo Royal)

Glaseado de chocolate
50 g de mantequilla a temperatura ambiente
150 g de azucar glas
50 g de chocolate blanco
1-2 cucharadas soperas de nata líquida

Elaboración
Lo primero que debermos hacer son los cupcakes. Encendemos el horno a 200ºC. En una bandeja para magdalenas ponemos doce cápsulas de papel. En un bol ponemos los huevos, el azúcar, la margarina, la harina, el cacao y la levadura; con las varillas removemos hasta tener una mezcla homogénea. Añadimos la creme fraiche y mezclamos con un cuchara. En este caso no es preciso tener cuidado al mezclarlo, no se trata de una masa con aire.
Repartimos la masa en los moldes hasta llenarlos 3/4. Con esta cantidad que hemos hecho no nos sobrará nada. Lo metemos en el horno, más bien en la parte baja y cocemos durante 25-30 minutos. ¡Cuidado  con abrir el horno antes de tiempo! Tienen que estar bien subidos porque de lo contrario se nos bajarán cuando los saquemos. El resultado será éste:
Dejamos que los cupcakes se enfríen y mientras tanto preparamos el glaseado. Habrá que fundir el chocolate en el microondas a potencia media durante medio minuto, con cuidado de que no se nos queme. En un bol batimos la mantequilla con el azúcar glas, cuando tenemos una crema, añadimos el chocolate fundido y mezclamos. Si vemos que queda muy espeso, podemos añadir las cucharadas de nata. Introducimos el glaseado en una manga y los repartimos en los cupcakes, también se puede untar con un cuchillo. Finalmente espolvoreamos con fideos de colores, virutas de chocolate, etc.
El resultado es genial. Conviene guardar los cupcakes en una caja para que no se pongan duros. ¡Quedan muy jugosos!